En Costa Rica, la gestión de residuos sigue siendo un reto ambiental urgente. Actualmente, solo el 4% de la basura generada se recicla, aunque la meta nacional era alcanzar el 15% para 2021. El país produce cerca de 1,6 millones de toneladas de residuos ordinarios cada año, de las cuales aproximadamente el 35% podría reciclarse y el 55% compostarse si se manejaran correctamente. Esto demuestra que gran parte de lo que hoy se considera basura podría convertirse en recursos útiles.
El sistema de tratamiento incluye diferentes métodos según el tipo de residuo. Los residuos comunes se envían a vertederos controlados, mientras que los especiales o peligrosos —como aparatos electrónicos, baterías o aceites usados— son tratados mediante co-procesamiento, incineración o inmovilización por gestores autorizados. Paralelamente, se impulsa la revalorización de materiales reciclables para reincorporarlos a la economía circular, reduciendo la presión sobre los rellenos sanitarios y fomentando empleos verdes.
Los residuos plásticos y orgánicos son los más predominantes y también los que ofrecen mayor potencial de aprovechamiento. Sin embargo, alcanzar un manejo adecuado requiere fortalecer la educación ambiental, mejorar la infraestructura de reciclaje y compostaje, y promover la separación en origen desde los hogares. Si cada persona asume su rol, Costa Rica puede avanzar hacia una gestión de residuos más sostenible y coherente con su compromiso ambiental.
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